Escritora, educadora que renovó métodos e instituciones y fundó la primera revista para niños de Costa Rica, fundadora y una de las más importantes dirigentes del Partido Comunista de Costa Rica; se hizo famosa internacionalmente por escribir uno de los libros más importantes de la literatura costarricense, Los cuentos de mi tía Panchita, en el que reelabora creativamente motivos del folclore universal a la vez que apela al lector costarricense por el habla local y la mención de ambientes, objetos y lugares familiares. Su narrativa evolucionó desde un modernismo sentimental hacia la literatura de denuncia social, en relatos que confieren un lugar protagónico al pueblo y los grupos marginados, como las mujeres y los niños. Nació en San José, se graduó de maestra normal en el Colegio Superior de Señoritas en 1904. En 1906 trabajó en el Hospital San Juan de Dios como novicia religiosa y en ese año inició su actividad literaria en los perió­dicos y revistas más importantes de la época como Páginas ilustradas, Pan­demonium, Ariel y Athenea. Junto con Lilia González, creó la primera revista para niños, San Selerín  (tuvo dos épocas, 1912-1913 y 1923-1924) en la que colaboraron muchos escritores nacionales. En 1914 asumió la dirección de la revista artística y pedagógica Renovación. El 13 de junio de 1919 dirigió la manifestación de maestros en contra de la dictadura de Tinoco, que culminó con la quema del periódico La información. Fue a estudiar en 1920 a Europa; un año después asumió la cátedra de Literatura infantil de la Escuela Normal de Costa Rica. En 1926 fundó en San José la Escuela Maternal Mon­tessoriana. A un mes de fundado, a inicios de 1930, ingresó a formar parte de la dirección intelectual del Par­tido Comunista y colaboró en el periódico Trabajo, órgano recién fundado por dicho Partido. Murió en Mé­xico, donde estaba exiliada por la guerra civil de Costa Rica.