Como ensayista, es uno de los más auténticos valores de Costa Rica por su aguda e inteligencia, su cultura humanista y su estilo. Libre pensador de vocación intelectual, fue un político idealista, desarraigado y, al mismo tiempo, íntimamente localista. Su ideología evolucionó y muchas veces chocó con el medio y la mentalidad corriente, sobre todo desde la publicación en 1935 de su conferencia “Costa Rica, Suiza centroamericana”, acre y audaz ataque a la democracia nacional y al modo de ser nacional. Estudió en Harvard, fue cónsul en Boston, profesor en importantes colegios de Estado Unidos, encargado de negocios en México, se dedicó a la enseñanza, dominaba el latín y el griego, y hablaba francés,  inglés e italiano.