Es uno de los precursores –olvidados- del periodismo costarricense. Librepensador, letrado, sufragista, tuvo problemas con la justicia entre 1870 y 1880: fue castigado por una  publicación en El ciudadano, en 1880.  En 1881 editó La Prensa, en La Tiquetera. No participó en la política ni ocupó ningún puesto. Publicó en el Impresor  en 1880 y en la revista Costa Rica ilustrada en 1887.