Considerado el precursor de la tipografía en Costa Rica, cuando este oficio era todavía una tarea muy mecánica y rudimentaria y no había alcanzado su papel en la educación de masas. Su empresa tipográfica fue una de las más importantes a nivel latinoamericano. Llegó a Costa Rica en 1897 contratado por la imprenta de María de Lines, con la cual tuvo problemas laborales; trabajó por pocos días en la Imprenta Nacional; en 1902 compró la imprenta La República, con apoyo de Cleto González Víquez. Se inició en la composición de “hojas volantes” y “modestos trabajos de fantasía” hasta llegar a publicar obras de  autores nacionales y afamadas revistas como Ariel de Joaquín García Monge, el periódico mensual Artes gráficas y la revista Magazine costarricense. Renovó la imprenta, utilizó recursos como la fotografía, el fotograbado y la encuader­nación, lo que le permitió mejorar sus impresos y construir un edificio para sus talleres. Después de muchos años de estar en nuestro país, regresó a España, donde vivió sus últimos años, dedicado al comercio del café.