Nació en Elberfeld, Alemania y  falleció en San José. Fue el segundo Obispo de Costa Rica y dirigió la iglesia católica costarricense desde el 5 de setiembre de 1880 hasta el 9 de setiembre de 1901. Le correspondió emprender la reorganización de la iglesia después de una vacante episcopal de nueve años, enfrentarse al avance del proyecto anticlerical de los liberales participando activamente en la lucha política mediante su apoyo al Partido Unión Católica. Llegó a Costa Rica en 1877, procedente del Ecuador en un grupo de sacerdotes lazaristas que vinieron al país para administrar el Seminario de San José. En 1881 celebró el primer sínodo diocesano en el que se recogen las principales preocupaciones de la Iglesia y se promueve el fortalecimiento espiritual y moral del clero, mediante la fundación en 1882 del Mensajero del clero” y el Eco católico, que pretendió convertirse en el canal de comunicación entre la Iglesia y la comunidad nacional.  Realizó cuatro visitas generales a su Diócesis (1880-1881, 1884, 1893 y 1899) y visitas canónicas a diferentes lugares, incluidas zonas alejadas como Talamanca, Térraba, Boruca, Chirripó y Guatuso, algunas visitas de las cuales generaron estudios lingüísticos. Durante su administración se erigieron las parroquias del Carmen, La Merced, San Ignacio de Acosta, Santa Ana, Turrubares en San José, San Joaquín, San Rafael y San Pablo de Heredia, Sabanilla, Zarcero, Sarchí, Buenos Aires, Filadelfia y se renovó el levantamiento de la parroquia de Limón. Además, se repararon y construyeron numerosos templos y se construyó el edificio del Palacio Episcopal.  Su enfrentamiento con los liberales tuvo su momento más álgido en 1844, con la aprobación de las llamadas “Leyes liberales”, que establecieron, por ejemplo, la expulsión de los jesuitas, la secularización de los cementerios, la prohibición de las órdenes monásticas y la derogatoria del Concordato; otras leyes posteriores ordenaron la laicización de la enseñanza y la aprobación del Código Civil, que permitió el matrimonio civil, el divorcio y el registro de los habitantes por parte del Estado. En 1884 fue expulsado del país al cual regresó en mayo de 1886. Inspirado en la encíclica Rerum Novarum, publicó en 1893 la trigésima carta pastoral titulada Sobre el justo salario de los jornaleros y artesanos y otros puntos de actualidad, que se relacionan con la situación de Los destituidos de bienes de fortuna.