Estadista, considerado el gran reformador de la edu­cación pública costarricense.   Como Ministro de Instrucción Pública de Bernardo Soto (1885-1889) desarrolló un plan de transformación educativa con las ideas pedagógicas más adelantadas de la época, impulsó la educación secundaria con la creación del Colegio Superior de Señoritas, el Instituto de Alajuela y el Liceo de Costa Rica; cambió y mejoró los métodos y los programas de enseñanza con un enfoque positivista y la metodología intuitivo-experimental, que destacaba las ciencias y las técnicas; desplazó a la Iglesia Católica de su injerencia en la educación y eliminó del currículum escolar los cursos de religión e historia sagrada; la enseñanza se desplazó de las municipalidades a las juntas de educación.

Se graduó de abogado en la Universidad de Santo Tomás en1869; en 1870 viajó a Londres a trabajar en el bufete de Frederick Weston; en 1871 regresó a Costa Rica y abrió su primer bufete en San José. Fungió de con­sejero de Estado en la administración de Próspero Fernández; en 1885 fue Ministro de  Hacienda y Comer­cio e Instrucción Pública; escribiente del Ministerio de Gobernación durante el gobierno de José María Montealegre en 1859; en 1898 asumió la dirección del Banco de Costa Rica. Fue nombrado cojuez de la Corte Suprema de Justicia, director suplente de la Junta de la Universidad de Santo Tomás; secretario de la Le­gación de Costa Rica en El Salvador; magistrado fiscal de la Corte Superior de Justicia en 1874 y en 1882 se encargó del contrato con Minor C.Keith para la construcción de la carretera entre La Palma y Carrillo. En 1892 fue electo diputado al Congreso Nacional. Escribió numerosos artículos en periódicos y revistas de la época.