Educador, creador y fundador del Sistema Nacional de Bibliotecas. Tomó muchos acuerdos en beneficio de la educación nacional: ocupó la Secretaría de Estado en el Despacho de Instrucción Pública entre 1920-1924, cuyo nombre cambió por el de Educación Pública; elevó a categoría de Ley de la República el Reglamento Orgánico del personal docente, mandó maestras a especializarse en Europa, fundó las escuelas maternales, creó el sexto grado de la Enseñanza Primaria, emitió la Ley de Jubilaciones y Pensiones del Magisterio Nacional y la Ley de Socorro del Personal Docente, transformada después en ley, fue ministro de Relaciones Exteriores y encargado del consulado de Chile.

Nació en Alajuela;  en 1894 contrajo matrimonio con Clotilde Loría Iglesias. Se graduó de Bachiller en Filosofía en la Univer­sidad de Santo Tomás, de Maestro Normal en el Liceo de Costa Rica en 1907 y en 1919 de Profesor de Estado.En 1879 inició su labor de educador con varios cargos: auxiliar del inspector de Escuelas de la Provincia de Alajuela, de la Academia de Maestros, examinador de las escuelas oficiales, auxiliar oficioso de profesores y alumnos en el Instituto Municipal de Alajuela, secretario del Instituto Municipal de Varones de la Ciudad de Alajuela.  Fue profesor de varias materias en el Colegio Central en San José, el Instituto Nacional, el Colegio San Luis Gonzaga, la Escuela Normal de Costa Rica, el Liceo de Costa Rica (1896), el Colegio de Sión (1931), la Escuela Vitalia Madrigal (1931-1934), en la Sec­ción Mercantil del Instituto Universitario, donde formuló los programas respectivos y durante veinte años en el Colegio Superior de Señoritas. Entre 1924 y 1935 fungió como Director del Instituto Físico Geográfico.

Creó la Sociedad de la Biblioteca, la primera que hubo en el país; fue Jefe de la Biblioteca Universitaria hasta 1887, en que se trasladó a Alajuela, publicó su primer y único catálogo hasta la fecha. En el Instituto de Alajuela fundó una magnífica biblioteca que puso al servicio del público en 1889. En 1890 fundó y organizó la Biblioteca Nacional y reabrió la biblioteca de Alajuela. Poco después, y a iniciativa suya, fue abierta la Biblioteca Pública de Cartago y más tarde la de Heredia. Redactó el Reglamento General de Bibliotecas Pú­blicas y publicó el primero y único catálogo de la Biblio­teca Nacional. Entre 1890-1915 ocupó ad honorem el puesto de Director General de Bibliotecas Públicas.

Fue nombrado Secretario Particular del Presidente de la República Bernardo Soto, cargo al que renunció a principios de 1887, para trasladarse a Alajuela, a fundar el Instituto de Alajuela, del cual fue Director entre 1887-1889. Fue inspector de estudios y redactó los progra­mas de esas asignaturas. Fundó y sostuvo durante 1886 la Escuela Nueva, institución donde se implantaron por primera vez las lecciones de música, gimnasia y costura. Entre 1885-1886 se desempeñó como Oficial de la Secretaría de Instrucción Pública, en la época de mayor labor con motivo de la preparación y ejecución de las reformas realiza­das a principios de 1886, habiendo sido el prin­cipal colaborador de Mauro Fernández. Con este trabajó en la formulación de los primeros programas de ins­trucción primaria que hubo en el país. Fue Inspector de Escuelas de la Provincia de San José e Inspector General de Enseñanza, creó el Departamento de Arquitectura Escolar y el Museo Pedagógico. También fungió de jefe de la Sección Técnica de la Secretaría de Instrucción Pública y Presidente de la Junta Calificadora del Personal Docente. Como jefe de Educación Primaria en 1919-1920, reorganizó el servicio en las escuelas pú­blicas, con problemas en los últi­mos tiempos de la administración Tinoco; también mejoró notablemente los sueldos de los maestros.  Fue director de la revista El maestro, órgano del Ministerio;  fundó el Boletín de las Escuelas Primarias y en 1906 formuló el Reglamento orgánico del personal do­cente, con el que se dignificó y asentó en sólidas bases la carrera docente y se aseguró el porvenir del maestro.

Aficionado como era a la geografía y la cartografía, confeccionó numerosos mapas de Costa Rica que se han utilizado en las escuelas y los colegios del país. Además, publicó varias obras de geografía nacional,  una de las cuales se editó en París y se agregó a la Geografía de Lemonnier y Schrader. Fue miembro de numerosas sociedades de geografía e historia como la Sociedad Geográfica de Madrid. Durante más de diez años colaboró en el capítulo de Costa Rica del Aima­nach de Gotha; colaboró en varias otras obras de geo­grafía y en el Diccionario de pedagogía.   Recibió muchos reconocimientos, entre los que se destaca un doctorado honoris cau­sa en pedagogía de la Universidad Oriental de Washington D.C., un diploma y una medalla de oro conmemorativa del pri­mer centenario de la independencia de Costa Rica. Pocos días antes de su muerte el Magisterio Nacional lo declaró benemérito de la enseñanza y la Asamblea Legislativa le otorgó el título de benemérito de la patria en 1959. En su honor la Biblioteca Nacional lleva su nombre, así como varios centros de enseñanza.