Cartógrafo, etnógrafo e ilustrador, reconocido como el primer caricaturista costarricense del que se tiene referencia; se hizo famoso por el llamado Álbum de Figueroa. Nació en Alajuela, hijo de una pareja de comerciantes residentes en Cartago.  Utilizó sus habilidades de dibujante para la crítica política contra Braulio Carrillo.  Junto con su hermano Eusebio, participó en grupos activistas, todo lo cual le provocó choques con la justicia y exilio. Utilizaba el dibujo para expresar su disconformidad política y moral:  ridiculizaba a personas y figuras públicas en hojas sueltas que colocaba en lugares públicos de su Cartago natal, procedimiento que le acarreó problemas legales, como en 1843 cuando fue acusado en el Juzgado Constitucional de Cartago de ser el autor de pinturas obscenas.   Empezó a elaborar su famoso Álbum alrededor de 1873 aunque fue un trabajo de varias décadas. Se trata de dos tomos de 89 centímetros de alto por 68 de base, 380 páginas con un texto narrativo ampliamente ilustrado a colores, que describen de manera sencilla los pueblos, sus tradiciones y geografía costarricense mediante el “collage” de documentos de varios géneros: literatura, mapas, textos administrativos, religiosos, crónicas de viajes. Entre estos incluye un Mapa antiguo de Costa Rica de grandes dimensiones: (210 por 185 centímetros), que muestra ríos y valles de toda la geografía nacional. Incluye un compendio de fuentes históricas que comprende del siglo XVI al XIX, y dos caricaturas documentadas como las más antiguas: “Caricatura de tres políticos de la Independencia de Costa Rica en 1821” (José Santos Lombardo, Rafael Francisco Osejo y Joaquín Iglesias) con leves deformaciones en las figuras y “Concierto social centroamericano”, una propuesta más elaborada sobre el presidente guatemalteco Justo Rufino Barrios y su tentativa de efectuar la unión centroamericana por la fuerza en 1885.  También fue ingeniero y cartógrafo: organizó expediciones, acompañó al obispo Bernardo Thiel a los pueblos indígenas de Talamanca, viajes que le sirvieron, de acuerdo con algunos, para buscar oro con el fin de financiar los planes políticos de Francisco Morazán. Por esto se ha dicho que llevó a cabo trabajos de huaqueo de tumbas indígenas y que se dedicó a buscar las legendarias minas de oro de Tisingal, en Talamanca.