Pintora cuya obra se diferenció de la de sus contemporáneos paisajistas porque inauguró, por contraposición a una estética de lo bello, una “estética de la fuerza espiritual”: hacia 1945 “descubrió” el paisaje costarricense de las tierras altas, con plantas de altura que cobran un animismo pocas veces logrado antes en la historia de la pintura nacional.  En 1917 algunas acuarelas suyas ganaron la Medalla de Plata en la Segunda Exposición Nacional de 1917. Participó en varias ediciones de estas exposiciones; en la de 1936 ganó el primer premio y la medalla de oro por su obra Retrato de María Cristina Goicoechea de Jaén Morente. En 1977 se le honró con la reproducción en sellos de correo de su óleo San Francisco y los pájaros y en 1979 recibió el Premio Nacional Aquileo J. Echeverría en pintura.