Además de su trayectoria en el ajedrez, es considerado una figura emblemática de la literatura costarricense. Realizó cuatro traducciones de Shakespeare: El Rey Lear, Hamleth, Macbeth y Julio César. Una buena parte de su obra ha sido traducida al inglés, portugués, ruso, ucraniano, polaco y búlgaro, entre otros. Al igual que en las obras de Carlos Luis Fallas,  sus personajes se desplazan desde el centro ideoló­gico y geográfico representado en el Valle Centra­l y, con su marcha y su acción, incorporan paisa­jes inéditos al imagina­rio costarricen­se: la sabana guana­casteca (Manglar), la costa y los bananales del Atlántico (Puerto Limón y Murámonos Federico).  Paralelamente, los protagonistas de sus novelas exploran su interior en el intento de cons­trucción de una identi­dad.  Logra una renovación importante de la narrativa costarricense por el  cruce de estilos y voces, el carácter dialó­gico de las ideas, la presencia de un hé­roe móvil e inaca­bado y la exposición de sus procesos internos.

            Aprendió de su padre los movimientos de las piezas y las estrategias del juego de ajedrez. Fue alumno de José Loría Rivera, precursor de figuras importantes del tablero.  En 1936 participó en el Campeonato Nacional y aunque concluyó como retador del campeón, no jugó la final pues partió hacia Estados Unidos a estudiar. En New York continuó practicando el ajedrez en el Club Marshall, proclamándose campeón de la segunda división y ascendiendo luego a la primera. En 1937 regresó a Costa Rica y participó como capitán de la representación nacional en el Campeonato Centroamericano y del Caribe por equipos celebrado en Panamá, donde obtuvo el tercer lugar. Fue nombrado socio honorario del Club de Ajedrez Capablanca, de la Habana, en reconocimiento a la calidad de su juego. En 1938, a los 20 años de edad, se proclamó campeón nacional, logro que repitió en 1939, 1943 y 1944.  Vivió en Chile por espacio de 25 años, donde participó en un sinnúmero de campeonatos.  Compitió también a nivel continental y en la Olimpiada Mundial que se realizó en Israel en 1976. Su sétimo título a nivel nacional lo consiguió a sus 61 años, cuando participó en el Campeonato Nacional con el equipo de la Universidad de Costa Rica, junto a William Charpantier y Juan León Jiménez, destacadas figuras del deporte costarricense.

            Gutiérrez Mangel fue miembro de la Academia Costarricense de la Lengua, recibió el Premio Nacional de Cultura Magón en 1975, la Universidad de Costa Rica le otorgó el “Doctorado Honoris Causa”, y en 1999 el periódico La Nación lo declaró el personaje del siglo en la literatura costarricense.  Fue candidato a la Vicepresidencia de la República en dos ocasiones y recibió condecoraciones de los gobiernos de Chile, Nicaragua, Polonia y Cuba.