Considerado uno de los más brillantes periodistas que ha tenido Costa Rica. Herrera García fue polifacético, a pesar de que su labor está desperdigada en periódicos y revistas, en forma casi siempre anónima, tiene un sello personal  que la distingue y la singulariza. Aún antes de cumplir 20 años, trabajaba como reportero, encargado de la página roja del periódico La Hora; y allí comenzó a manifestarse lo que con el correr del tiempo, llegaría a ser característica de toda su labor; su capacidad de comprender a los semejantes, de sentir con ellos las dificultades, miserias y sufrimientos, y de saber comunicarlo emocionalmente a los lectores.

            Por espacio de más de 40 años, Herrera García trabajó la noticia, colaboró en el Diario de Costa Rica, en “Hora”, en La Tribuna, La Última Hora, Trabajo, Libertas, entre otros. Mantuvo columnas sobre temas históricos, sociales, agrícolas, humorísticos y  políticos. Como fundador de la palabra “Costa Rica”, Herrera García fue uno de los precursores del periodismo radial. En estaciones radiodifusoras laboró mucho tiempo, produjo guiones  para programas de aventuras como “El Príncipe Oshima”, humorísticos como “El licenciado cabra” y de suspenso, como “Las cuevas del Virilla, que al realizarlos en serie, fueron los precursores de las llamadas “radionovelas”. Mención especial merecen los libretos radiofónicos que escribiera Herrera García sobre temas históricos, como el denominado “La Campaña del 56”, por el apego a los hechos históricos y la exaltación que en ellos lograra de los verdaderos valores costarricenses. Cronológicamente, Herrera García encabeza a la llamada “generación de escritores de 1940”, pues al publicar su única novela Vida y dolores de Juan Varela, en 1939, dio inicio a la narrativa de tema social agrario en Costa Rica. La obra narra la historia de un hombre que consigue una finca en tierras baldías, y a quien el enorme esfuerzo, los hijos, las enfermedades, los especuladores y la sordidez de la sociedad,  lo llevan a la ruina. Lo sobresaliente de “Juan Varela” es su sentido humano, el realismo del personaje y su medio,  y la comprensión con que el autor demuestra y logra transmitir a los lectores la situación agraria del país. En su novela, el campesino aparece totalmente alejado de la visión folclorizante y costumbrista. El personaje se aleja del Valle Central hasta ser expulsado de la vida social por fuerzas económicas sobre las que carece de control. Pierde igualmente contacto con las fuerzas salvadoras de la naturaleza y con la vida familiar. El narrador utiliza un esquema biográfico que proporciona un matiz ejemplar a la vida del personaje, que puede representar a cualquier pequeño propietario despojado de su tierra. Por su mérito en este campo,  es la obra que se lee en centros educativos para que la juventud costarricense tome conciencia de la problemática agraria nacional.

            La Asociación de Autores de Obras Literarias, Artísticas y científicas de Costa Rica premió a Herrera García en 1968, por su labor periodística y literaria durante 30 años de servicio a la cultura nacional . Recibió también el premio “Pío Víquez” y el premio “Joaquín García Monge” de periodismo.