Reconocido por destacados músicos del país como un virtuoso del piano, con memoria melódica y un gran oído musical, el mejor pianista costarricense de todo el siglo XX en el campo de la música popular. Su nombre fue Vernon Hine, nació en Limón, hijo de Vernon Hine Olieri, también pianista, y Virginia Zeledón Castro. Fue iniciado en la música por su abuela paterna, Marita Olieri, destacada pianista que tocó con la Orquesta Sinfónica Nacional. Nieto de otro conocido personaje de las artes plásticas, el caricaturista Enrique Hine. Viajó a México en 1955, donde se involucró en la actividad musical, fue apoyado por músicos como el cantante Agustín Lara, tocó en un centro nocturno en la avenida Insurgentes, en el restaurante Rioma, del cómico Mario Moreno, Cantinflas. En ese país con el sello Orfeón grabó el éxito “El tema de la zorra”, el cual, con la dirección artística de Paco de la Barrera, sonó a lo largo y ancho del territorio mexicano. Cuando contaba con 22 años, la prensa mexicana de la época lo llamó “la más joven promesa del piano” y se presentaba en el restaurante Manolo, alternando con Agustín Lara e Ignacio Irigoyen, el gran organista del dúo Los Bribones. Allí también se presentó junto con Eva Garza, Rebeca y las Hermanas Águila. Viajó a Los Ángeles (EE. UU.) en 1966, junto a Paco Navarrete, luego a Nueva Orleans, donde tocó durante ocho meses en el Bistró Lounge, junto a los músicos costarricenses Rodrigo Sáenz (bajo), Ricardo Sáenz (saxofón) y Ronald Pitaza Gutiérrez en la parte vocal y en la percusión. En la Navidad de 1967 y hasta finales de enero de 1968, trabajó en Nicaragua, regresó a Nueva Orleans, al cabaret Lamp Lither, donde tocó otra temporada. En 1979 tocó los sábados en la isla Contadora (Panamá) para el exiliado Sha de Irán por 1.500 dólares. Por esos años también se presentaba en el hotel Panamá Hilton. En San José impulsó el movimiento jazzístico, junto con Francis White, Palá , Robalé , Quincho Prado y Juanis Piedra, grupo al que a veces se unía Ray Tico, en un local cercano al Colegio de Señoritas. También tocó en el Restaurante la Cascada, en Escazú, donde recibía el pago más alto que un artista nacional podía cobrar entonces. Con el bolerista Jorge Duarte, grabó un histórico disco; también fue solista en el Teatro Nacional– al tocar el concierto Romeo y Julieta, del italiano Nino Rota, con arreglo de Benjamín Gutiérrez y el acompañamiento de la Orquesta de la Universidad de Costa Rica; en esa ocasión fue felicitado por el célebre pianista español Joaquín Achucarro.