Se le considera un renovador del humor gráfico nacional y un pionero de los anuncios comerciales ilustrados para prensa y de los dibujos animados para publicidad. En 1932 inició sus publicaciones regulares en el diario La tribuna y desde entonces, trazó su mascota, el perrito Chepe, como un personaje que refuerza el mensaje y enfatiza el humor. En 1956 compiló una selección de su obra producida a partir de 1940 en el Álbum de caricaturas, prologado por Pío Luis Acuña. Siendo muy joven, ganó dos medallas de plata en las Exposiciones de Artes Plásticas. Años más tarde, se le distinguió como “el primer caricaturista popular de nuestro país”. La tribuna, La hora, Diario de Costa Rica -y su sección De domingo a domingo-, La semana cómica, La república, La prensa libre, Excelsior, La nación, Semanario Universidad y Contrapunto publicaban sus dibujos, que seleccionan personajes ticos, en situaciones de la vida cotidiana, y la caricaturización de personajes y acontecimientos políticos. Entre sus exposiciones individuales y colectivas, destaca la retrospectiva de 50 años en la Biblioteca Nacional (1982), en la que combinó pintura paisajística y humor gráfico. Su labor no se circunscribió al periodismo pues fue ingeniero de seguros industriales y jefe del Departamento de prevención del Instituto Nacional de Seguros, trabajo en el que elaboró dibujos y caricaturas como ilustraciones del material sobre prevención dirigido a escolares y otros, así como la publicidad institucional.