Uno de los más conocidos y destacados dibujantes de la primera mitad del siglo XX en Costa Rica; escultor, ilustrador, escritor, y docente; su obra en general se caracteriza por la simplificación de la forma, la línea pura en los dibujos, la sencillez de los contenidos. En su escultura se revelan tres fuentes: la imaginería, lo prehispánico o precolombino y la temática pagana, que surge en el país en el siglo XIX. Tuvo una vocación por la temática religiosa, de herencia colonial, que se originó en su formación artesanal en el taller imaginero de Manuel María Zúñiga Rodríguez, a finales de la década de los años veinte. Se interesó igualmente en la figura humana, la cual mantuvo sus raíces en la estatuaria laica, que resurgió a partir de la secularización de los cementerios y la importación de esculturas de mármol. Ilustró varias revistas, como Repertorio Americano, Triquitraque y Farolito. Obtuvo muchos reconocimientos gracias a sus diversas exposiciones; fue nombrado, además, docente en varios centros educativos. En 1982 recibió el Premio Nacional de Cultura “Magón”; en 1987 el Salón Nacional de Escultura toma su nombre;  en 1998 el Museo de Arte Costarricense recibió la colección de su obra a manera de donación.